Consumir solo lo nacional. ¿Nos conviene?

Escrito por  César Daniel Cruz @danibarto17 

En las últimas semanas, las noticias sobre la supuesta imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a México como medida coercitiva debido al problema migratorio ha sido objeto de crítica por parte de la opinión pública e incluso ha despertado la participación civil.

Después de que se diera el anuncio, en redes sociales se comenzó a promover el consumo de productos hechos en México como respuesta ante este ataque (meramente político). Pero, ¿Este comportamiento es el adecuado?

De acuerdo a datos de la Secretaría de Economía, en el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras[1], entre 2008 y 2018, países como Estados Unidos, España y Canadá invirtieron en el país más de 200 mil millones de dólares. Esto representa cerca del 13% del PIB en México.

La IED (Inversión Extranjera Directa) es aquella que en términos generales crea empleos, infraestructura y mejora las tasas de recaudación por parte del Gobierno.

Es por esto que el comercio internacional en la economía no es una iteración de suma cero. La idea siempre ha sido encontrar balances, en donde las dos partes siempre salgan ganando. No sólo en términos de utilidades en la empresas o generación de empleos, sino que la prioridad siempre se encuentra en los precios para los consumidores finales.

México ya tuvo una etapa dentro de su historia económica donde se buscó exactamente lo que se está promoviendo, mejor conocido como la industrialización por sustitución de importación (llamada también ISI) durante el periodo del desarrollo estabilizador[2]. Si bien tuvo impactos positivos en el corto plazo (tal como el aumento del empleo, la baja dependencia del extranjero), sus consecuencias se tradujeron en presiones inflacionarias a posteriori (basta con recordar los años 70´s y 80´s), la eliminación de mecanismos de autorregulación en el mercado, y la presencia de mayores monopolios y oligopolios por parte del Estado.

Dentro de la economía, el fenómeno más aborrecido es la escasez. Antes de pensar en consumir lo hecho en México, debemos proponer mejores alternativas para la producción de bienes y servicios hechos en México. A través de políticas públicas atractivas para las inversiones, facilidad en la apertura de empresas y el fomento a la competitividad, así como mejores salarios. Con estas herramientas el país tendrá mayor valor agregado en sus productos por ofrecer al mundo y a los mexicanos.


[1] Ver más en https://www.proyectosmexico.gob.mx/por-que-invertir-en-mexico/economia-solida/destino-de-inversion/sd_principales-paises-inversionistas-en-mexico/

[2] Para conocer más de lo que promovía y las consecuencias del desarrollo estabilizador en México, les dejo un artículo resumido de la facultad de Economía de la UNAM http://www.economia.unam.mx/publicaciones/econinforma/pdfs/364/09carlostello.pdf

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